jueves, 11 de junio de 2009

Dos versiones de Caperucita Roja




Es muy probable que cuando eras pequeño tus padres, hermanos o familiares te leyeran cuantos, con los que disfrutabas muchísimo. Te ayudaban a divertirte o a conciliar sueños plagados de imágenes y aventuras.

Te traigo ahora unas versiones más contemporáneas (y no precisamente para niños) de los cuentos infantiles, políticamente correctos, escritos para adultos.

El primero de ellos es la conocida “Caperucita Roja”.




Tal vez tú conozcas las versiones de Charles Perrault o de los hermanos Grimm. La versión que te traigo es la de James Finn Garner y también se llama “Caperucita Roja”.




Caperucita Roja / James Finn Garner







Érase una vez una persona de corta edad llamada Caperucita Roja que vivía con su madre en la linde de un bosque. Un día, su madre le pidió que llevase una cesta con fruta fresca y agua mineral a casa de su abuela, pero no porque lo considerara una labor propia de mujeres, atención, sino porque ello representaba un acto generoso que contribuía a afianzar la sensación de comunidad. Además, su abuela no estaba enferma; antes bien, gozaba de completa salud física y mental y era perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que era.

Así, Caperucita Roja cogió su cesta y emprendió el camino a través del bosque. Muchas personas creían que el bosque era un lugar siniestro y peligroso, por lo que jamás se aventuraban en él. Caperucita Roja, por el contrario, poseía la suficiente confianza en su incipiente sexualidad como para evitar verse intimidada por una imaginería tan obviamente freudiana.

De camino a casa de su abuela, Caperucita Roja se vio abordada por un lobo que le preguntó qué llevaba en la cesta.

-Un saludable tentempié para mi abuela quien, sin duda alguna, es perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que es -respondió.

-No sé si sabes, querida -dijo el lobo-, que es peligroso para una niña pequeña recorrer sola estos bosques.

Respondió Caperucita:

-Encuentro esa observación sexista y en extremo insultante, pero haré caso omiso de ella debido a tu tradicional condición de proscrito social y a la perspectiva existencial -en tu caso propia y globalmente válida- que la angustia que tal condición te produce te ha llevado a desarrollar. Y ahora, si me perdonas, debo continuar mi camino.



Caperucita Roja enfiló nuevamente el sendero. Pero el lobo, liberado por su condición de segregado social de esa esclava dependencia del pensamiento lineal tan propia de Occidente, conocía una ruta más rápida para llegar a casa de la abuela. Tras irrumpir bruscamente en ella, devoró a la anciana, adoptando con ello una línea de conducta completamente válida para cualquier carnívoro. A continuación, inmune a las rígidas nociones tradicionales de lo masculino y lo femenino, se puso el camisón de la abuela y se acurrucó en el lecho.

Caperucita Roja entró en la cabaña y dijo:

-Abuela, te he traído algunas chucherías bajas en calorías y en sodio en reconocimiento a tu papel de sabia y generosa matriarca.

-Acércate más, criatura, para que pueda verte -dijo suavemente el lobo desde el lecho.

-¡Oh! -repuso Caperucita-. Había olvidado que visualmente eres tan limitada como un topo. Pero, abuela, ¡qué ojos tan grandes tienes!

-Han visto mucho y han perdonado mucho, querida.

-Y, abuela, ¡qué nariz tan grande tienes!... relativamente hablando, claro está, y a su modo indudablemente atractiva.

-Ha olido mucho y ha perdonado mucho, querida.

-Y... ¡abuela, qué dientes tan grandes tienes!

Respondió el lobo:

-Soy feliz de ser quién soy y lo qué soy -y, saltando de la cama, aferró a Caperucita Roja con sus garras, dispuesto a devorarla.




Caperucita gritó; no como resultado de la aparente tendencia del lobo hacia el travestismo, sino por la deliberada invasión que había realizado de su espacio personal.

Sus gritos llegaron a oídos de un operario de la industria maderera (o técnico en combustibles vegetales, como él mismo prefería considerarse) que pasaba por allí. Al entrar en la cabaña, advirtió el revuelo y trató de intervenir. Pero apenas había alzado su hacha cuando tanto el lobo como Caperucita Roja se detuvieron simultáneamente.

-¿Puede saberse con exactitud qué cree usted que está haciendo? -inquirió Caperucita.

El operario maderero parpadeó e intentó responder, pero las palabras no acudían a sus labios.

-¡Se cree acaso que puede irrumpir aquí como un Neandertalense cualquiera y delegar su capacidad de reflexión en el arma que lleva consigo! -prosiguió Caperucita-. ¡Sexista! ¡Racista! ¿Cómo se atreve a dar por hecho que las mujeres y los lobos no son capaces de resolver sus propias diferencias sin la ayuda de un hombre?



Al oír el apasionado discurso de Caperucita, la abuela saltó de la panza del lobo, arrebató el hacha al operario maderero y le cortó la cabeza. Concluida la odisea, Caperucita, la abuela y el lobo creyeron experimentar cierta afinidad en sus objetivos, decidieron instaurar una forma alternativa de comunidad basada en la cooperación y el respeto mutuos y, juntos, vivieron felices en los bosques para siempre.


Garner, J. F. (1995).Cuentos infantiles políticamente correctos. Barcelona: Circe.
[Traducido del inglés por Gian Castelli Gair]

Observa ahora la versión de “Caperucita roja” del caricaturista polaco Piotr Dumała (1983) de la filmoteca Narodowa, él la llamó "Caperucita negra".



Ahora que has leído y visto dos versiones distintas de este cuento, por favor, entra en el foro del curso, lee lo que han escrito tus compañeros y deja tu comentario sobre lo que al menos dos de ellos hayan planteado (debes citarlos) y sobre las preguntas que hago al respecto.

9 comentarios:

  1. caperusita es feminista ya que no acepta ayudas de el sexo opuesto(maderero,lobo)como no acepta la ayuda puede llegar a exponer su seguridad,cuando el operario entra en la cabaña las piensa ayudar pero ella no se deja.
    la abuela actua con violencia

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  2. desde mi punto de vista me parece que caperucita es una persona autonoma que cree que todo lo puede hacer ella sola y no deja que nadie que este a su al rededor la ayude pues en el cuento parece una persona grocera....

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  3. me gustó mucho más la versión de piotr, la primera caperuza sicoanaliza todo, es una feminista loca de atar jejej

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  4. La caperucita roja representa una nina muy contemporánea, independiente, y con un alta autoestima. Mientras que en la caperucita negra cada personaje tiene su proyección y su actuación por separado. Las dos son muy interesantes pero mucho mas la caricatura porque el poder analizaría es muy complejo.

    helibeth

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  5. En mi opinion la primera version de caperucitas nos muestra una niña capaz de defenderse, de ser independiente y que va encontra del machismo presente en la sociedad. es una niña totalmente feminista y que deja claro que para defenderse del mundo no necesariamente necesita de un hombre. lissette

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  6. pienso que caperuzita tiene una mentalidad mayor que su edad ya que se creia autoficiente como para solucionar sus problemas,no importandole la edad ni el sexo, no le importaba la ayuda de los hombres.(James Finn Garner)Katherin perez

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  7. bueno la primera caperucita es muy realista y pues se adapta mucho a la imagen que tienen las mujeres de hoy en dia que creen que son autosuficientes,y quiza tambn es algo feminista pero es importante que no se deja meter cuentos falsos como que el bosque es peligroso, y puede tambien manejar resolucion de conflictos, es algo muy curioso.
    En cuanto a el video de caperucita negra creo que se puede interpretar de muchas formas y siento que el lenguaje es confuso no logro decifrar el mensaje del autor.

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  8. ¡Madre mía! ¿Pero que no os dáis cuenta de que el cuento de Finn Garner es una satirización de lo políticamente correcto?

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  9. En las dos versiones cambia totalmente la historia que todos conocemos de el cuento y cambia el papel que Cenicienta tenía. Me ha gustado mucho.

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